Alonso Cano

 

Alonso Cano nació en Granada un diecinueve de marzo de 1601, siendo bautizado en la iglesia de San Ildefonso. Hijo del artesano manchego Miguel Cano, componían su familia dos hijas y cuatro hijos.

En 1615 la familia se traslada a Sevilla, por haber recibido su padre un importante encargo. Esto fue de vital importancia para su carrera, ya que Sevilla era el centro artístico más importante de la época.

Aunque al principio trabajó en el taller de su padre, pronto se trasladó al de Francisco Pacheco, donde aprende pintura con Velázquez, ambos vivieron y trabajaron juntos en la misma casa durante cuatro meses. De su padre aprendió la profesión de arquitecto y retablero, y al parecer de Martinez Montañés la de escultor. Obtuvo la licencia del gremio de pintores en 1626.

Se casó dos veces. La primera en 1625  con una viuda de aproximadamente su misma edad llamada María de Figueroa, posiblemente hija del arquitecto y escultor Luis de Figueroa.  El matrimonio solo duró dos años, pues su mujer muere, al parecer en un parto. En 1631 contrae nuevas nupcias, esta vez con una joven de doce años, María Magdalena de Uceda, sobrina del pintor Juan de Uceda, que tenía a Alonso Cano en buena estima, como se deduce por los encargos que le hizo. Fueron estos años, hasta su marcha a Madrid, en 1638, los más prósperos y felices en su vida.

El motivo de su marcha a Madrid no esta muy claro, Harol E. Wethey niega que la causa fuera un duelo, pensando que se debió su marcha al hecho de que fuera llamado por el valido de Felipe IV, el Conde Duque de Olivares. Permanece en la corte, como pintor y ayudante de cáma­ra de Olivares, hasta 1652, lo que indica su posición de favor en la Corte. aquí continuó su buena relación personal y laboral con Velázquez.

Un trágico suceso truncó la felicidad de Cano, en 1644, su joven esposa muere asesinada, hecho que le fue imputado al artista. Aunque sometido a tortura, fue encontrado inocente. Huyó a Valencia, buscando refugio en un monasterio cartujo decidido a hacerse monje.

En 1652, en la cumbre de su éxito, decidió retirarse a Granada para recibir las órdenes reli­giosas, obteniendo el cargo de racionero de la Catedral, gracias a la intervención de Felipe IV. Los canónigos le asignaron un estudio en el primer piso de la Torre de la Catedral. Allí dedicó su tiem­po como prebendado para completar la decoración de la Capilla Mayor. Sus constantes enfrenta­mientos con los canónigos retrasaron su ordenamiento, llegando incluso a cuestionar su capacidad como pintor. Este deseo de recibir las órdenes religiosas lo consigue en 1657 en Salamanca.

A1 final de su vida logra ser nombrado maestro mayor de la Catedral, aunque gozó poco de ese honor pues murió al poco tiempo.

No fue un hombre muy astuto en cuestiones económicas, pues a pesar de sus muchos tra­bajos endeudó, llegando a ser encarcelado. Su amigo y colaborador Juan del Castillo pagó la fian­za para su liberación.

Lo mismo que Rembrandt, su vida tocó al final con poca gloria. Muere el 3 de septiembre de 1667 en Granada, siendo enterrado, según un deseo, en la cripta de la catedral.

 

EVOLUCIÓN DE SU ESTILO

Si en Italia, en los ss. XVI y XVII aparecieron hombres como Miguel Ángel, Leonardo o Bernini que se aproximaron al ideal de genio universal, pues fueron escultores, pintores y arquitectos, en Granada sobresale la figura de Alonso Cano, considerado también como un genio renacentista, trabajando en las artes mayores y menores.

Dentro de su actividad artística destaca su labor como pintor y escultor, quedando en último término su trabajo arquitectónico.

Según D. Emilio Orozco Díaz, «Cano es un temperamento barroco, cuya mentalidad se ha formado en un ambiente intelectual manierista que le ha reforzado su admiración por los grandes maestros italianos y que le ha inculcado una idea espiritualista del arte que queda en él como una verdad de fe de su credo artístico»».

En su obra se conjugan manierismo y barroquismo. Su manierismo no debe confundirse con sus amaneramientos, aunque éstos se produzcan a veces como consecuencia de aquel, lo cual es inevitable en quienes, consagrados a la pintura religiosa, repitan a menudo el mismo asunto.

Con su obra supo unificar y dar vida independiente a la escuela granadina. Logró fundir e incorporar a su arte todo lo que contempló, eliminando lo realista y vulgar.

Tres etapas o épocas marcan la vida y obra de Alonso Cano:

De su primer período, etapa sevillana (1615­1638) destaca su seguridad de técnica y dibujo y un vigoroso plasticismo.

El lienzo de San Francisco de Borja, su primera obra fechada (1624), nos muestra ya las cualidades y flaquezas que caracterizaran en adelante su arte: dignidad del tipo, minuciosidad y delineación artesana, amplia y valiente factura de la mancha a lo velazqueño.

En su segunda época o periodo madrileño (1638-1652) vemos el momento culminante de esa inquietud y labor de asimilación. Ahora triunfa el color y la técnica sobre el dibujo.

Es en su etapa granadina (1652-1667) donde el arte de Cano encuentra su apogeo. Realiza con los siete lienzos sobre la vida de la Virgen, en la Capilla Mayor de la Catedral de Granada, la más grande empresa que llevó a cabo la pintura granadina, siendo la fuente de inspiración de todo el arte grana­dino posterior. Se acentúa su interés por la figura humana. Cada lienzo ofrece un aspecto destacado de su estilo.

LA FORMA, DIBUJO, COMPOSICIÓN, COLOR

Es el dibujo la nota más firme de su obra, las formas se afianzan con gran corrección. Su trazo es siempre fácil. El que el dibujo sea una cualidad dominante lo acusa su actividad escultórica y la gran cantidad de dibujos que se le han atribuido. Esta actividad de dibujante es difícilmente igualada.

En cuanto a la composición, es en Cano una nota variable. Los elementos con que rellena su obra, como el fondo arquitectónico y el cortinaje son muy peculiares. Alterna la verticalidad, como en sus Inmaculadas, con la disposición y la composición en ángulo.

En el color, aunque es norma general que todo escultor diestro en el concepto de la forma, lo descuide, Cano necesitaba manejarlo. En el ambiente de una época en que dominaba el tenebrismo, sintió la influencia de grandes coloristas como Zurbarán, Sánchez Cotán y Juan Bautista Mayno.

En su última época es un colorista escéptico, pero en todos sus trabajos hay una nota crepuscular o un rompimiento, donde se explaya con la gama caliente de sus tonos brillantes.

TE        Como en la pintura de la época, el tema que predominó en sus obras fue el religioso, tanto en pintura como en escultura, como consecuencia de la Reforma Católica, repitiendo muchas veces el mismo: Inmaculada, Virgen con el Niño, momentos de la vida de la Virgen o de Santos, Crucificados...

OBRAS MÁS SOBRESALIENTES

Aunque en la producción de Cano no hay un predominio de obras maestras, sí hay las suficientes para considerarlo como un artista de gran talla. Ello quizá fue debido a que no tuvo la oportunidad que si tuvieron otros artistas, lo cierto es que cuando se le presentó demostró su gran valía.

De 1629 data su primera obra auténticamente grandiosa: el «Retablo del Altar Mayor de la Iglesia de Santa María de Lebrija»» (Sevilla), que representa una revolución barroca en el diseño arquitectónico, siendo su rasgo principal el orden colosal a gran escala. Cano se hizo cargo de la parte arquitectónica y escultórica, mientras que Pablo Legote se encargó de las pinturas y el dorado. Se estructura el retablo en un solo cuerpo, tres calles y ático. La gran estatua de la «<Virgen con Cristo Niño» en brazos es el mayor logro de Cano como escultor. Aparece la Virgen en actitud contemplativa y con una gran dignidad. Se aleja de sus contemporáneos en dos rasgos iconográficos: la desnudez del cuerpo del Niño y la cabeza cubierta de la Virgen, dos rasgos renacentista que Cano conserva.

El lienzo de «San Francisco de Borja»», de estilo tenebrista, realizado en 1624, está tratado como un retrato. Fue atribuido durante un tiempo a Zurbarán. En esta obra observamos dos rasgos que persistirán en todas sus obras: la mirada baja y la expresión pensativa. Esta obra se expone actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

En la «Virgen de Belén,, de la Catedral de Sevilla, aparecen las carnaciones rosadas que serían más tarde representativas del arte de Cano. En esta obra establecía el tipo de Virgen que años más tarde adoptaría y popularizaría Murillo. Imagen de media figura, debió ser pintado durante los últimos años de Alonso Cano en Sevilla. De este tema iconográfico hizo muchas réplicas.

En 1645 hizo el «Retablo del Niño Jesús de Getafe»». Según el contrato, Cano hacia La Circuncisión, Santa Anta con la Virgen Niña, Santa Isabel con San Juanito, Santo Tomás de Aquino y San Gonzalo de Amarante. en ellos introdujo por primera vez los paños amplios sobre la cadera que van disminuyendo hacia los pies, como lo veremos diez años después, en Granada en sus interpretaciones, tanto pictóricas como escultóricas, de la Inmaculada Concepción. En la ««Circuncisión»» y «Santa Ana con la Virgen Niña»», presenta los tipos físicos que seguirá durante casi veinte años, dejándose entrever los grandes lienzos que pintaría más tarde en la Capilla Mayor de la Catedral de Granada.

El ««Milagro del Pozo»» es el lienzo más elaborado, y considerado en Madrid, para sus contemporáneos, como la obra maestra de Cano. Así Fray Juan Bautista Maino le llamó el cuadro más hermoso que jamás había visto. En estado muy lamentable, el lienzo fue adquirido en 1941 por el Museo del Prado. Lo más sobresaliente es el grupo de las tres damas, tan atractivas por la variedad de tipos y actitudes, y los escorzos tan característicos de Cano. Se observa la influencia de Velázquez en la técnica pictórica y en el tipo femenino de mujer, que también utilizará en otras obras de la misma época como la «Virgen con el Niño en un paisaje», del Museo del Prado del que hizo muchas réplicas.

El «Cristo sostenido por un ángel, del Museo del Prado y el ««Noli me tangere», de Budapest, pertenecen a la última fase de la estancia de Cano en Madrid y reflejan su eclecticismo. También de esta época es el «Descenso al limbo»», única obra, aparte de las Crucificados, en la que Alonso Cano pintó la figura desnuda de un adulto.

De los «<Crucificados»», el más famoso es el lienzo de la Academia de San Fernando. Únicamente en esta versión aparecen los pies colocados uno junto al otro, revelándose aquí como discípulo de Pacheco que defendió esta rasgo iconográfico.

En su periodo granadino pinta ««Virgen con Niño dormido». Sitúa la escena en un interior, contrastando con la Virgen con Niño en un paisaje que realizó años antes en Madrid. Este tema recuerda al realizado por Fray Juan Sánchez Cotán, también en el Museo de Bellas Artes de Gra­nada, y conecta con la actitud filosófica de los jesuitas, que enseñan a sus seguidores a asociar los actos de su vida con hechos de la Historia Sagrada.

Culminó su estilo en los siete lienzos sobre la Vida de la Virgen: «La Inmaculada Concepción»», «el Nacimiento de la Virgen», <<la Presentación»», <<la Anunciación»», «la Visitación», «la Purificación»» y «la Asunción»». Como señala Sánchez Mesa es uno de los conjuntos más importantes de todas las series de pintura del arte español representando la Vida de la Virgen. De 4,50 m. por 2,50 m. están colocados sobre la primera cornisa del primer cuerpo de la Capilla Mayor de la Catedral de Granada. En su realización tuvo que solventar muchas dificultades, como fueron sus dimensiones, la unidad entre los distintos temas representados, la monumentalidad del espacio arquitectónico que las enmarca y la gran altura en la que están ubicados. Soluciona todos los problemas que presentaba, sobre todo a nivel de composición y técnica.

 

Uno de los mejores de la serie es la Visitación, en la que la amplitud de diseño de las figuras, con colores relativamente brillante, esta bien calculado para ser visto a una gran distancia.

Otra de sus obras maestras es «San Bernardino y San Juan de Capistrano»», donde logra una gran profundidad emocional no frecuente en la escuela española. Lo representa en actitud de caminar absorto en la contemplación artística. La escultura de «San Diego de Alcalá»» es una réplica de este lienzo. Procedía del Convento de San Antonio de Padua y San Diego que estaba situado en el Camino de San Antonio y fue destruido con la Desamortización del s. XIX.

De gran interés es «La Sagrada Familia» que Cano pintó para el hoy derruido Convento de la Calle San Antón. A decir de H. Wethey en ninguna otra ocasión dibujó Cano con mayor seguridad y brío, ni tampoco modelo así, y su color es de gran fuerza y riqueza.

La pequeña escultura de <Inmaculada>, que realizó para la Catedral de Granada, es su obra más reproducida. Hecha en madera de cedro y policromada, de 0'55 m, incluidas nubes y querubines. En ella el artista tipificó, de manera definitiva, el tema iconográfico. Actitud solemne y pensativa, cuerpo estilizado que contrasta con la digna y majestuosa Virgen de Lebrija, tallada veinticinco años antes. En la silueta en disminución plasmó la idea que llevaba muchos años experimentando en sus lienzos. Marcó la norma para la escuela granadina durante medio siglo.

También para la Catedral realizó la escultura de «La Virgen de Belén», de 0'45 m.

Junto a estas y otras esculturas de pequeño formato, Cano realizó otras más monumentales, como los bustos de «Adán»» y <,Eva», de tamaño mayor que el natural (0'64 m), para la Capilla Mayor de la Cate­dral y la ««Cabeza de San Pablo»», donde, como dice D. Sánchez Mesa se observa un eco de miguelangelismo opuesto a la serie anterior. Frente a esa interpretación Cano ofrece la expresión serena y soñadora de la «Cabeza de San Juan de Dios» -hoy en el Museo de Bellas Artes de Granada-, donde se vislumbra toda la dignidad y contenido de un retrato romano con trasfondo de espiritualidad.

En los últimos años de su vida realizó sus esculturas más impresionantes, hoy en el Museo cíe Bellas Artes de Granada: «San José con el Niño»», <<San Antonio de Padua», «San Diego de Alcalá» y ««San Pedro de Alcántara»». Ocupaban originariamente unos nichos situados en lo alto del crucero del Convento del Santo Ángel de Granada, cuya iglesia también diseñó Alonso Cano. Son estas obras las que mejor reflejan su temperamento de escultor. Al parecer Cano realizó las composiciones y la interpretación, mientras que Pedro cíe Mena hizo gran parte de la talla. En el San Pedro de Alcántara se ve más el estilo de Pedro de Mena.

A su última estancia en Madrid pertenece otra de sus mejores obras, «La visión de San Benito», (hoy en el Museo del Prado), que por su sentimiento y brillante técnica se aproxima a San Bernardino y San Juan de Capistrano.

En Málaga trabajo también para la Catedral, donde nos deja La Virgen del Rosario»», obra realizada aproximadamente un año antes de su muerte, donde demuestra que su carrera estaba en su punto álgido.

<San jerónimo Penitente», del Museo de Bellas Artes de Granada, realizado hacia 1660, sobresale por el imponente físico de San Jerónimo, gran habilidad en su tratamiento, reflejando el conocimiento de las obras de Tintoretto.


De sus pocos retratos destaca más por su forma que por su calidad el «Fraile dominico» del museo de Kassel.

Entre sus principales obras arquitectónicas destacan la desaparecida ~,iglesia del Convento del Ángel,, y la ««fachada principal de la Catedral de Granada», obra esta última que no vio terminar como dice Rosenthal. Aunque Alonso Cano no conservó nada de la proporciones, elementos arquitectónicos y motivos decorativos renacentistas, tuvo que aceptar los tres profundos huecos separados por enormes pedestales que habían sido construidos por Siloé. De ahí que la disposición en arco triunfal del proyecto renacentista se conserve en la fachada actual.

La obra de Alonso Cano podemos verla tanto en España, en varias ciudades, como en el extranjero.

ESPAÑA: Granada, Madrid, Sevilla, Malaga, Valencia...

EXTRANJERO: Estados Unidos, Hungría, Moscú, Alemania, México, Francia, Italia... 

 

ALONSO CANO

Datos históricos

• A pesar de las derrotas sufridas por Felipe II, España era la primera potencia europea.

• En 1621 sube al trono Felipe IV. El verdadero dueño del país era el conde-duque de Olivares que se mostró partidario de una política militarista y agresiva.

• En el aspecto económico España, fracasada la política de Olivares y perdidas prácticamente sus guerras de religión, entró en una crisis que afectaría a todos los sectores y clases sociales.

• A la derrota de Rocroi sufrida por España sucedió la caída de Olivares que fue derribado en enero de 1643 por una conjura de palacio. Felipe IV resultó ser incapaz de resolver los graves problemas que acosaban a España.

• La paz de Westfalia, en la que España no participó, significó el definitivo ocaso de la supremacía española en Europa.

• España que había sobrevivido durante los años que duró la crisis francesa fue derrotada definitivamente en Dunkerque en 1658 por el ejercito de Turenne.

• España se ve obligada a firmar la paz reconociendo el fin de sus ambiciones.

• Con el tratado de los Pirineos, fechado en 1659 España tuvo que ceder a Francia el Rosellón, Artois y una serie de plazas fuertes en Flandes y Luxemburgo.

• En 1660 se presentó la obra -Celos aún del aire matan-con música de Juan Hidalgo y texto de Calderón de la Barca.

La cultura de la época

- España dio al mundo de la cultura obras y autores de gran valor. Las manifestaciones culturales del que sería llamado Siglo de Oro español llevaban incorporadas también las contradicciones que caracterizaron el lento descenso del poderío nacional.

- Miguel de Cervantes fue un escritor implicado en esta crisis. Su obra El Quijote es considerada como la primera novela moderna de las letras. Refleja la lucha entre la realidad y el ideal.

- El rey de las letras españolas era Luis de Góngora (su obra más famosa fue El Polifemo»» fundador de la escuela culterana o porporista.

• Otra corriente literaria -El Conceptismo- estuvo representada por D. Francisco de Quevedo. Fue un gran representante del mejor estilo satírico español. En 1648 se publicó el primer volumen de sus poesías «El Parnaso Español>>

• El escritor Baltasar Gracián miembro de la compañía de jesús toca los problemas de interés para el filosofo moral y el hombre de estado. Bajo la acusación de ser un escritor mundano fue castigado con graves sanciones y exiliado a Tarragona. Sus principales obras «Agudeza y el arte del ingenio»», «el Criticón>>.

- El carácter eminentemente artístico y literario del siglo de oro vino a poner de manifiesto el abismo que se iba abriendo entre España y las más modernas corrientes de la búsqueda científica y del pensamiento político europeo.

- El teatro de corte patrocinado por Felipe IV adquiere en esta época gran importancia. También el teatro de corralas logró un considerable éxito.

- Con Lope de Vega gran innovador desde el punto de vista escénico, el teatro español pone de manifiesto las ideas al uso del glorioso pasado de España.

- Otros dramaturgos españoles: Francisco de Rojas, Calderón de la Barca, Gabriel Téllez conocido por Tirso de Molina.

- El Teatro de Calderón fue la máxima expresión dramática del barroco español. El fondo ideológico de sus obras es el respeto y amor incondicional al soberano y la defensa a ultranza de los dogmas de religión católica en sus famosos -autos-.

Hechos artísticos de la época

- La pintura española a comienzos del s.XVII está influida por el naturalismo y luminosidad de Caravaggio.

- Entre los continuadores de las antiguas fórmulas idealistas estuvo el pintor Francisco Pacheco, suegro de Velázquez, que también trabajo como censor, al servicio de la inquisición representando a los pintores.

- La obra de Doménico Theotocopulos -El Greco- con su sentido del color y su particular estilo resultó un fenómeno aislado al margen de cualquier concepción tradicional de la pintura. - El término -tenebrismo- sirvió en España para definir la corriente pictórica nacida de la convergencia del realismo y del barroco así como el uso de los tonos más oscuros de la paleta con intenciones dramáticas.

- El pintor Francisco Ribalta es considerado como el primer tenebrista español.

- Juan de Roelas en Sevilla recogía la herencia del cromatismo veneciano, fundiendo el misticismo y naturalismo.

- También en Sevilla trabaja Francisco Herrera - el Viejo- naturalista puro con obras de fuertes claro-oscuros ásperamente realistas.

- Nace en Sevilla Diego Rodríguez de Silva y Velázquez el 1 de junio de 1599. Su pintura se caracterizó por un fuerte sentido de la realidad y por la búsqueda de los contrastes dramáticos. Algunas de sus obras: «La adoración de los Magos»», <«Retrato de Góngora>>, «<La fragua de Vulcano», «Cristo en la Cruz», ««La rendición de Breda,>, <Retrato del Papa Inocencio X», «Venus ante el espejo», ««Las Meninas»». Muere en Madrid el 7 de agosto de 1660.

- La pintura española conoce un gran momento en el s. XVII. Pintores levantinos como Ribalta y Ribera. Andaluces como Zurbarán, Valdés Leal y Murillo.

- Tuvo también gran prestigio en la corte el dominico Maino al introducir elementos caravaggisticos en el estilo manierista de la escuela de Madrid.

- Trabajaron en la Corte con encargo de pintores de Cámara: Ángel Nardi, Vicente Carducho, Eugenio Caxes todos de origen toscano pero integrados totalmente en el gusto y la cultura española.

- En estos años trabaja en Nápoles José de Ribera -El Españoleto- que llegó a Italia hacia 1610.

- Mientras la arquitectura española se preparaba para el barroco, en escultura triunfaban los imagineros que trabajaban en la madera temas religiosos: Gregorio Fernández, Alonso Cano, Martínez Montañés y Pedro de Mena.

- Pedro Pablo Rubens dominó en la pintura flamenca. Su discípulo Van Dyck llegó a ser pintor de la Corte de Inglaterra.

- Holanda conoce un fecundo florecimiento del arte que culminó con la obra de Rem­brandt.

- Francisco Zurbarán, amigo de Velázquez, es el pintor que mejor representa dentro del ámbito de la Escuela Sevillana al naturalismo tenebrista.

- Alonso Cano completa su formación artística en Sevilla.

- Entre los pintores de la Escuela de Madrid sobresalen las figuras de Juan Rizzi y Antonio de Pereda.

- Bartolomé Esteban Murillo, pintor ligado al ambiente de Sevilla adquiere una enorme fama siendo uno de los pintores españoles más conocido en Europa. Sus obras representan histo­rias bíblicas y escenas de la vida de los santos. En su primera época encarna el espíritu de la Escue­la Sevillana. Su tema principal fue la Inmaculada.

- Velázquez ejerció una gran influencia en la escuela pictórica madrileña especialmente en el retrato. El discípulo más importante de Velázquez resultó ser su yerno Juan Bautista del Mazo. También se puede recordar a Juan de Pareja, mulato sevillano que durante toda su vida fue cria­do y ayudante del maestro.

- Uno de los introducctores del gusto barroco en la pintura española fue Herrera el joven. - Claudio Coello comienza su carrera artística caracterizada por su influencia flamenca y la herencia de Velázquez.

LA ESPAÑA BARROCA DE ALONSO CANO

En este período del Barroco (s. XVII) se producen unos cambios fundamentales y en toda Europa se desarrolla un -siglo de oro- que abarca lo literario, filosófico, científico y artístico. España ya en la segunda mitad del XVI es cuna de poetas, escritores y artistas que se acentuarán en el siglo XVII

Después de Trento la reforma protestante es frenada y en los países Católicos triunfa un arte nuevo: El Barroco.

El Barroco, al igual que el Renacimiento, surge en Italia, destacando en arquitectura Bernini y en pintura Caravaggio el maestro del claroscuro.

Aparecen en esta época escritores como Shakespeare, Moliére, Lope de Vega, Calderón, Tirso, Quevedo y Cervantes; y artistas como Bernini, Rubens, Rembrandt, Churriguera, Zurbarán, Gregorio Fernández, Murillo, Velázquez y Alonso Cano.

Importantes científicos como Galileo o Newton y pensadores como Pascal y Descartes. El Quijote (Miguel de Cervantes) es un testimonio sobre los problemas de la España del siglo XVII.

A Alonso Cano le tocó vivir en una centuria, el s. XVII, sombría, desde el punto de vista socioeconómico. Esta depresión del s. XVII tuvo diversas modalidades, siendo sus causas múltiples y diferentes según los países, alcanzando su mayor intensidad en Alemania, devastada y arruinada con la Guerra de los Treinta Años.

Época de acusados contrastes en España; desde unos comienzos brillantes llega a un final sombrío. No obstante se vislumbra a finales del siglo un resurgir de la economía e incluso del pensamiento. Se produjeron una serie de epidemias de peste, como la atlántica, que afectó a los países del occidente europeo. La más terrible de ellas tuvo lugar entre 1647 y 1654, especialmente para España e Italia. Esta peste bubónica, originaria de Oriente, causó grandes estragos, especialmente en las ciudades más pobladas y faltas de higiene, como Sevilla, Murcia, Nápoles, etc. Este fenómeno trajo consigo un descenso demográfico muy considerable para España, acentuado por otras causas como las guerras, emigración a Indias y expulsión de los moriscos. Parece ser que en la primera mitad del s. xvii la población española descendió de ocho a siete millones de habitantes, dejándose sentir no solo en las ciudades, sino también en el campo.

Es una época en la que proliferan los picaros y mendigos que sirvieron cíe fuente de inspiración para los artistas.

Si en las regiones periféricas la situación fue menos dramática, no pasó lo mismo con las interiores salvándose únicamente Madrid de esa general decadencia.

Se produjeron continuos trasvases de la población, gentes del Norte hacia la Corte o Andalucía. La estructura social, heredada de la Edad Media, no experimentó grandes cambios. La burguesía iba creciendo y el estado se debilitaba con la continua venta de cargos públicos y títulos de nobleza.

 

Hubo tres largos reinados, Felipe I1I (1598-1691), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665­1700). Cada cambio de rey suponía un cambio en el equipo gubernamental y en el programa, sien­do especialmente bruscos con Felipe IV y su favorito el Conde Duque de Olivares, reinado pró­digo en revueltas. Aunque Felipe IV simboliza la decadencia política de España, fue mecenas de artistas y literatos, hombre de gran cultura y experto crítico de arte.

BREVES APUNTES SOBRE EL ARTE EN EL BARROCO

Este estilo no tiene claro ni sus límites cronológicos ni su término. Aproximadamente, y depende de los países, comprende el s. XVII y parte del s.XVIII. El término tiene un significado con­fuso, no estando claro si deriva de «barocas»», nombre que recibían en las colonias las perlas defectuosas, o de un tipo de silogismo «baroco»».

Si en un principio el término se empleó con carácter peyorativo, con el tiempo ha perdido las connotaciones negativas, definiendo con él a una época rica en acontecimientos decisivos en distintos campos.

En España el arte barroco se nos muestra deslumbrando a la gente con obras ostentosas, Weisbach lo define como «Arte de la Contrarreforma».

Los focos artísticos más importantes se ubican en Valladolid, Sevilla, Granada y Murcia, mos­trando cada uno de ellos unas características específicas.

En la Pintura surge una pluralidad de facetas propias de la época barroca. Exceptuando a Velázquez predomina el tema religioso, abundando también el retrato y los bodegones, escasos paisajes, escenas de genero e historia, siendo escasos los temas mitológicos y los desnudos. Los temas profanos salían, la mayoría, de los pintores extranjeros.

El arte se enfrenta con la realidad, abandonando el culto al clasicismo. Hay ambientes en que la luz es la protagonista, desarrollándose el Tenebrismo siendo constante el interés por ello a lo largo de todo el s. XVII.

En el campo de la Arquitectura se produce una evolución de formas renacentistas influyendo, además, el movimiento religioso, la Reforma Católica o Contrarreforma, que para atraerse a los fieles crea conjuntos efectistas y de gran lujo; también repercute el desarrollo del boato de la Monarquía Absoluta que quiere demostrar su poder construyéndose palacios de grandes proporciones y gran lujo.

Este nuevo estilo se manifiesta en los elementos arquitectónicos y decorativos: entablamentos curvos, frontones partidos, curvas, contracurvas, espirales, columnas salomónicas, estípites... La Escultura barroca es eminentemente religiosa, predominando las obras realizadas en madera policromada, salvo las que se ejecutan para hornacinas de algunas fachadas que son de piedra o mármol. Sus características son:

- Figuras realistas tanto en las formas como en la expresión. - Expresiones serenas y contenidas.

- Las obras más frecuentes son: • retablos y sillería.

• escultura exenta, aislada del retablo. • escultura para pasos de procesiones. - Los temas más representados:

• La Pasión.

• Vida de la Virgen e Inmaculada. • Santos, penitentes, mártires... - Clientes:

• órdenes religiosas. • - cofradías.

• fieles devotos.

Las dos grandes Escuelas del Barroco en Andalucía: Granada y Sevilla

Uno de los momentos más importantes a lo largo del siglo XVII coincide con el barroco andaluz donde una gran cantidad de artistas dejan la huella de su excelente obra. Por muchos historiadores se ha considerado que -lo barroco-- es una constante permanente en << lo andaluz»».

La capacidad creadora andaluza ha dejado obras de extraordinaria belleza, tanto en arqui­tectura como en pintura y escultura.

En la arquitectura destaca la gran figura del granadino Alonso Cano (fachada de la Catedral de Granada). En Jaén destaca López de Rojas (fachada de la Catedral) y en Sevilla, Leonardo de Figueroa (Palacio de San Telmo, transición al siglo XVIII).

En la imaginería andaluza dos grandes focos como Sevilla y Granada. En Granada desde Pablo de Rojas, maestro de ambos, hasta Alonso Cano (Inmaculada de la Catedral, Adán y Eva), con las grandes familias, los Mena y los Mora. En Sevilla, Juan Martínez Montañés (Inmaculada, Cristo de la Catedral), su discípulo Juan de Mesa (Cristo del Gran Poder) y la figura de Pedro Rol­dán (Hospital de Caridad, Retablo).

Podemos reconocer una escultura barroca por alguno de estos rasgos: - Movimiento (visible en brazos, piernas y vestidos).

- Realismo (captación de un momento fugaz).

La primera etapa de la pintura barroca en España es «tenebrista», Murillo, Valdés Leal y hasta Velázquez en sus primeros cuadros apuntan hacia este estilo. Ribalta y su discípulo Rivera serán los grandes maestros de este estilo en España.

Para reconocer una pintura barroca daremos los rasgos que caracterizan a las pinturas del siglo XVII:

La luz: es la principal característica. Los contrastes de luz y sombras dan origen al «tenebrismo».

La profundidad: los primeros planos del cuadro se suelen hacer más grandes así el fondo se percibe más lejano. También los fondos se iluminan más y los segundos planos se pueden apreciar mejor. Se crea una perspectiva entre primeros y segundos planos de la obra.

El Color: el dibujo desaparece al aplicar sobre él manchas de pintura cuando nos aproxi­mamos al cuadro, al alejarnos distinguimos las formas.

El movimiento en las figuras es una característica pictórica del Barroco. La importancia que se da al «movimiento,, durante el Barroco viene dada por la anécdota que originó el arquitecto y escultor italiano Bernini para realizar un retrato escultórico al rey Luis XIV. Le dijo que en vez de posar rígidamente sentado posara con naturalidad (o sea en movimiento) porque sólo así le podría captar con su verdadera personalidad.

TÉCNICAS ARTÍSTICAS: ESCULTURA Y PINTURA

Creemos interesante expresar unas, aunque breves, nociones sobre la técnica utilizada en escultura y pintura.

En escultura, aunque son muchos los materiales utilizados, como ya hemos apuntado, el más frecuente es la madera.

El uso de este material tuvo gran difusión en la antigüedad, abandonándose más tarde, para volver a adquirir importancia a partir del s. XII.  Las más utilizadas son las de dureza media, como el nogal o ciprés, la encina, el tilo y el peral; también otras ««dulces»», es decir, tiernas y ligeras.

El objeto a esculpir se obtiene perfectamente de un solo bloque, aunque la necesidad de dar a las figuras más movimiento hace que se construyan de varias piezas separadas, trabajadas una a una. Los defectos que pueda tener la madera, explican el uso del policromado.

El proceso que se sigue en su elaboración es el siguiente: una vez acabada la talla, se recu­bre con una capa de yeso, o bien se «entela»» antes de recibir el color.

Los colores utilizados son del tipo del temple o incluso el dorado se realiza con los ele­mentos propios de la pintura sobre tabla.

La talla policromada alcanza su máximo apogeo y difusión en el s. XVII en España y países alemanes.

Las técnicas utilizadas en el barroco para policromar las esculturas son el estofado y los colo­res planos, siendo esta la más característica.


Es muy necesario subrayar la importancia que tuvieron los ««postizos»» en la escultura barroca. Son elementos de diversos materiales que se aplican a las tallas para darle mayor realismo: dientes de marfil, ojos y lágrimas de cristal, cabellos y pestañas naturales, telas, puntillas, coronas de espinas...

Relacionada con el empleo de los postizos está la imagen de vestir, esculturas que tienen tallada sólo la cabeza y las manos, siendo el resto un armazón que se cubre con ropajes de tela. Las técnicas utilizadas en la pintura, pueden ser varias: temple, fresco, óleo, acuarela y guache. La diferencia entre las técnicas se suelen determinar preferentemente según el líquido utilizado para preparar el color.

En la pintura al fresco los colores se disuelven en agua, fijándose a la pared gracias a la cal que contiene el enlucido. Los colores utilizados son de origen mineral. Pinceles de cerdas suaves para no raspar el enlucido. El muro puede ser de piedra o ladrillo, no mixto.

El aglutinante en la pintura al temple es la yema o la clara de huevo diluida en el agua. El soporte puede ser: piedra, madera, metal, cartón, tela, papel, etc.

La técnica del óleo empieza a usarse hacia el s. xiv, siendo bien acogida. El soporte puede ser lienzo o tabla siendo desbancada la tabla en favor del lienzo. Es conveniente montar el lienzo sobre bastidor móvil. La sustancia colorante la proporcionan los pigmentos y el óleo. Los aceites son de linaza, nuez y adormidera. Para dar más transparencia a los colores son útiles los óleos grasos, los aceites de esencia, llamados disolventes. Una vez terminado el cuadro se le suele dar una capa de barniz protector.

En cuanto a la acuarela y el gouache, al parecer descienden de la técnica de la miniatura medieval. Alcanzó gran difusión en Inglaterra y Francia desde mediados del s. XVII, gracias al interés para la decoración de muebles y las formar parte de la educación de las jóvenes burguesas.

Los colores deben ser muy estables a la luz. Es muy importante la elección del soporte y su calidad, siendo las más normales: pergaminos, marfil y papel.

 

 

Resolución recomendada 800 x 600

© Manuel Cuadros Revelles - 2002

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