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EL RIO GENIL
Llamado en la antigüedad Singilis, Xennil, Guadaxenil y Guadagenil. En la etimología árabe Xennil significa Mil Nilos. Tal vez por los muchos afluentes que le hacen parecerse al Nilo. Aunque, eso sí, exageradamente. Yacut +1229 al llamar a este rio Colzóm debió caer en un error al copiar en árabe flumen (flum) cuya grafía es casi igual a Colzóm().
El autor del diccionario geográfico Marasid Ithila, dice de este río, refiriéndose a Granada:
*Por todas partes no se veían en aquella vega sino vergeles, almunias, [huertos de recreo] cármenes y haciendas de campo que bien cultivadas por aquella gente agrícola y laboriosa producían tal riqueza en frutos y hortalizas, que el producto de cada huerto se estimaba en 500 dinares de oro al año().
En la época de la dominación árabe eran innumerables los molinos y alquerías que se situaban en sus márgenes, más de 300. En su margen derecha, como ya hemos apuntado, existió un molino que debió estar en las proximidades del cerro Colorado. En el deslinde de la finca de Villanueva, citando la acequia del Melguizo, se dice que es la que viene del molino().
LAS RIADAS
La disposición de la cuenca del Genil ha hecho que los deshielos de Sierra Nevada provoquen, tradicionalmente, considerables aumentos del caudal de este río. Si el deshielo coincide con un fuerte temporal de lluvias, ambos agentes unidos provocaban la inundación.
La
política hidráulica seguida en España, inspirada por el insigne
ingeniero Manuel Lorenzo Pardo (1881-1953), organizador de la
Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, autor del impresionante
proyecto del embalse de dicho río y, sobre todo del Plan General de
Obras Públicas, dentro del cual se contemplaba el Plan Hidráulico de
España, cuya puesta en práctica y desarrollo inició con decisión el
gobierno del general Primo de Rivera, lo continuaron los sucesivos
gobiernos de la II República, del general Franco y, ya en la época
democrática, por el gobierno de la Unión de Centro Democrático y
sucesivos gobiernos del Partido Socialista y Partido Popular que, con
visión de futuro y tomando como base el uso solidario del agua, tratan
de llevar a cabo un nuevo Plan Hidrológico Nacional, que necesitará,
como el anterior de la voluntad sostenida de los sucesivos gobiernos que
hayan de regir
España, ello con absoluta independencia del color político que puedan
tener.

La trampa sobre el río Genil. Puente de madera y maromas.
En la foto José Gutierrez Gutierrez y el niño Juan Pedro Peregrina Rodríguez
Hoy esta contingencia -la de las riadas del Genil- está paliada por la construcción de embalses reguladores en la cabecera de la cuenca (Quéntar, Canales, Colomera, Cubillas, Bermejales y, en un próximo futuro, tal vez Velillos) que constituyen un serio obstáculo para la repetición de las avenidas de tiempos pasados.
En Loja se cita la riada del 17 de abril de 1517, que, producida por las lluvias y el deshielo, se llevó las obras del puente en construcción. Igualmente a primeros de marzo de 1599 una gran riada cegó el mismo puente, ya construido. Henríquez Jorquera narra la ocurrida el 6 de febrero de 1590, la cual arrasó arboledas y huertos en toda la Vega y provocó inundaciones en Écija y Sevilla, por desbordamiento del Guadalquivir(). El mismo autor cita la ocurrida en febrero de 1635, que inundó la Vega y destruyó casas en Granada. La de enero de 1642, antes citada, en que se ahogó el ermitaño de San Sebastián. En el Catastro de Ensenada, de 1751, se pone de manifiesto la riada, ocurrida dos años antes, en 1749, que dejó arrasada la Vega de las Viñas. Las avenidas de 1838 hicieron imposible el riego de las vegas de Villanueva(). No lo fue menos la acaecida en septiembre de 1825, que motivó la formación de un expediente para la defensa de las tierras y poblaciones de la vega de Granada, cuyo coste ascendía a 408.200 reales de vellón. Otra avenida fue la que causó grandes daños en toda la vega de Granada en la noche del 20 de enero de 1831. La ya citada de 1838 que arrasó la presa para el riego de la vega de las Viñas, cierra nuestra documentación so avenidas conocidas pues, sin duda, debió haber varias más.
Las últimas grandes avenidas ocurrieron en el mes de marzo de los años 1917 y 1924, quedando el puente aislado en esta última, como ya hemos dicho. Por esta causa el pueblo quedó incomunicado hasta 1969 en que se hizo el actual puente. Villanueva siempre vivió con la amenaza del río, hasta el punto que un párroco de la misma, D. Manuel Caro, decía a su sobrino, Isidoro Lora, Ingeniero de Montes en Estepona; de forma entre sentenciosa y jocosa:
*(Desengáñate sobrino;
que río, rey y religión
malos amigos son!+
Una riada trágica, esta vez del arroyo de Talancos, llamado de los Pinares en su curso alto, fue la 13 de septiembre de 1944, en que murieron ahogados Juan y Marcial Márquez Cano, de 26 y 15 años respectivamente, así como Custodia Rodríguez Ortega, de 56 y sus hijos Agustín, Alfredo y Ramona Núñez Rodríguez, de 23, 15 y 11 años respectivamente. Del cortijo en dónde vivían los cuatro últimos no quedó ni señal. Los hermanos Márquez fueron sorprendidos, junto al cauce, cuando conducían un carro de bueyes, sin que les diese tiempo de intentar ponerse a salvo. Tal fue el ímpetu de la riada que, al no caber el agua por el puente de F. C. de Talancos, saltó por la vía férrea, cuyo terraplén pasa de los 20 metros de altura.
La desforestación de la cuenca del citado arroyo, incentivada por la Guerra Civil y su consiguiente escasez de combustible, unida a ello la carestía de cereales, motivaron talas y roturas de monte y pinar, propiciando así este desastre de que hemos hecho mención.
(Extraído del libro "El señorío de Villanueva Mesía" Autores: José Cuevas Pérez y José Julio Cuevas Gómez de la Tría)
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Resolución recomendada 800 x 600 |
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© Manuel Cuadros Revelles - 2002 |