Velázquez

Adoración de los Reyes 1619

Óleo, 203 x 125 cm
Muse
o del Prado, Madrid

 

La utilización de modelos "caseros" parece llegar a su cumbre en "La Adoración de los Magos" (1619), el cuadro más antiguo de Velázquez en el Museo del Prado, lugar donde se conservan más de la mitad de la producción del autor. Es un episodio bíblico, pero tratado con la sencillez de una escena cotidiana. Considerado un retrato de familia, María es Juana Pacheco, el Niño, una de sus hijas, uno de los Magos, Fco. Pacheco, y otro rey, el más joven, el mismo Velázquez.

 

Velázquez era alumno en el taller de Pacheco cuando  emprendió su primer gran trabajo, la adoración de los reyes magos. En sus primeros trabajos, Velázquez todavía estaba influenciado por su maestro; estos cuadros también revelan el esfuerzo en la plasticidad de las figuras y el equilibrio entre los diversos elementos de la composición. Pintó la adoración de los reyes magos en colores pesados, oscuros y su carencia de la experiencia es evidente en la representación de las caras.

Pero, la pintura es más que un mero ejercicio. Es verdad que él no ha sabido representar las ropas de los personajes, en  los dobleces de la ropa; la composición es algo incierta y las relaciones espaciales no son: con todo el cuadro revela el genio de Velázquez como retratista. La Virgen se representa como una hermosa muchacha campesina, su cara  brilla intensamente con orgullo maternal, los magos observan al niño, encantandos, sin idealizarlo. Baltasar está representado de una forma realista.

 

 Cerrar ventana