Óleo,160 x 110
cm
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El retrato como género independiente tiene también en Sevilla sus primeros ejemplos, como en el que realizó en 1620 a la "Madre Jerónima de la fuente" (M. del Prado), religiosa del convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo, fundadora y primera abadesa del convento de Santa Clara de la Concepción en Manila, pudo posar precisamente para el pintor cuando pasó por Sevilla camino de Filipinas. Aparece de pie, de cuerpo entero, portando un crucifijo en su mano, recortando la imagen sobre fondo neutro, en ella se pone claramente de manifiesto la preferencia del autor por los rostros duros.Según la inscripción del cuadro, la madre Jerónima de la Fuente salió de Sevilla hacia las Islas Filipinas en 1620 para establecer allí un convento. El estilo realista de la pintura refleja la influencia de Francisco Herrera y de Francisco Pacheco |